La agencia nuclear de Naciones Unidas confirmó este sábado que la central de Zaporiyia, situada en Ucrania pero actualmente bajo control de las fuerzas rusas, sufrió una pérdida temporal de su suministro eléctrico externo debido a los intensos ataques registrados en sus inmediaciones la noche anterior.
Este incidente marca la duodécima vez que la planta se queda sin corriente desde el inicio de la guerra en febrero de 2022. Tanto Ucrania como Rusia se han culpado mutuamente por los bombardeos dirigidos a la infraestructura de apoyo vital de la central.
Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), confirmó la situación sin atribuir la responsabilidad, indicando que «la central se quedó sin eléctrico externo durante la noche debido a una operación militar a gran escala que afectó a la red eléctrica». Grossi reiteró su llamado urgente a la «moderación militar» para prevenir un catastrófico incidente nuclear.
Ataques Masivos Dejan sin Luz a Cuatro Regiones
Rusia desató un ataque masivo que incluyó más de 400 drones en al menos seis regiones ucranianas. Moscú se limitó a señalar que el bombardeo estaba dirigido contra la «infraestructura de suministro y apoyo al Ejército ucraniano».
Como resultado de este nuevo asalto a gran escala, que involucró más de 450 drones y 30 misiles, las regiones de Odesa, Dnipropetrovsk, Chernígov y Mikolaiv han quedado sin electricidad, según confirmaciones del Ministerio de Energía y del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
En un comunicado a través de su cuenta de X, Zelenski informó que los ataques alcanzaron más de una decena de instalaciones civiles en todo el país, dejando a «miles de familias sin electricidad» e hiriendo a dos personas en Odesa (cuatro, según el Ministerio de Exteriores). Las regiones de Sumi, Járkov, Jersón y Kirovogrado también fueron impactadas, aunque con cortes de luz menos generalizados. Se reportaron dos heridos graves en Nikopol.
El presidente Zelenski concluyó insistiendo en que estos ataques sistemáticos contra la infraestructura energética ucraniana demuestran la nula voluntad de Moscú de aceptar un cese de hostilidades. «Su objetivo sigue siendo el de destruir a nuestro estado e infligir el máximo dolor posible a nuestro pueblo», declaró.