La FIA frena las quejas: No habrá cambios técnicos antes del GP de Australia.

La pretemporada de la Fórmula 1 en Bahréin ha arrancado con una batalla dialéctica que amenaza con eclipsar el estreno del nuevo reglamento técnico de 2026. El tetracampeón del mundo, Max Verstappen, ha liderado una rebelión de pilotos contra las nuevas unidades de potencia, calificando a los monoplazas actuales como «autos de Fórmula E con esteroides».

El núcleo del conflicto reside en la nueva distribución de potencia: un esquema de 50% combustión interna y 50% energía eléctrica. Para pilotos de la vieja escuela como Verstappen, Fernando Alonso (Aston Martin) y el ahora ferrarista Lewis Hamilton, este equilibrio transforma la conducción en un ejercicio de «gestión de batería» más que en una carrera de velocidad pura.

El «voto de silencio» de la FIA

Ante la ola de críticas, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) emitió un comunicado tras reunirse con los equipos, cerrando la puerta a cualquier modificación inmediata. El argumento oficial es que los datos actuales son aún «inmaduros» y que realizar cambios a semanas del Gran Premio de Australia (8 de marzo) generaría una inestabilidad técnica peligrosa.

Pese a las quejas sobre la diversión al volante, la FIA defendió el nuevo diseño destacando:

  • Reducción de peso: Los coches son más ágiles en dimensiones.
  • Aceleración inicial: Una entrega de torque eléctrico mucho más potente desde cero.
  • Sostenibilidad: Motores más sofisticados y alineados con la tecnología de vanguardia.

Gestión vs. Carreras

Para Verstappen, el problema es filosófico. «La palabra correcta es gestión. No es muy Fórmula», sentenció el neerlandés. La preocupación de los pilotos es que las carreras se decidan por quién ahorra más energía en las rectas para no quedarse sin «boost» eléctrico en los adelantamientos, eliminando el factor del talento puro en el acelerador.